En el que no fue el mejor de sus partidos, el Liverpool logró superar en la definición por penales a un dominante e incisivo Stoke City para clasificar a la final de la Capital One Cup. Los Potters fueron un duro rival, uno que logró vencerlo por 1-0 en Anfield Road y llevar el partido al alargue. En los 30' suplementarios, el equipo de Mark Hughes contó con dos chances muy claras pero Simon Mignolet logró evitar una caída que hubiese sumido en una crisis al Liverpool. Los dirigidos por Jürgen Klopp ahora esperan por el Manchester City o su eterno rival, el Everton, para disputar la final de la Capital One Cup en el mítico Wembley.
El Stoke salió con Arnautovic jugando por la izquierda, con Bojan Krkic como mediapunta central y Crouch jugando como único delantero punta. La idea de Mark Hughes era tener mayor capacidad para presionar sobre la salida del Liverpool y al mismo tiempo aprovechar la mala temporada de su defensa con la velocidad de Arnautovic y Walters por los costados. Pero la apuesta principal fue la búsqueda de Peter Crouch, ubicado como referencia dentro del área, sin que el balón se detuviese por mucho tiempo en el mediocampo.
El Liverpool también intentó evitar la congestión en el círculo central, realizando transiciones veloces al ataque con los laterales y extremos bien abiertos. Lallana tuvo la primera llegada de riesgo en sus pies luego de un avance a toda velocidad por la banda y un centro que fue despejado por la defensa visitante. Los tres volantes centrales de los Reds estuvieron constantemente encima de los receptores del rival para evitar la salida en limpio con el balón al suelo.
Llegando a los 10', era poco lo que sucedía en el partido, con el Liverpool un poco más preciso en los metros finales, con Milner y Lallana como mediapuntas yendo desde el medio hacia los costados para abrir a la defensa rival. Una buena jugada individual de Can terminó en saque de meta y la réplica del Stoke no fue letal por muy poco: Arnautovic condujo el ataque, jugó una gran pelota filtrada con Walters y el disparo del volante ofensivo fue desviado con la punta del pie por Emre Can evitando lo que estaba destinado a ser el primer gol de la noche.
La pelota iba de lado a lado, sin un dueño fijo, en un trámite más bien dinámico e intenso aunque sin situaciones de alto riesgo salvo el intento de Walters y algún que otro disparo bloqueado. A los 22' un balón bien largo desde el fondo a espaldas de Sakho fue aprovechado por Walters que superó al central con una gran diagonal, disparó cruzado y el balón se fue muy cerca del parante derecho del arco defendido por Mignolet. La respuesta llegó con un disparo alto de Can tras una jugada colectiva muy paciente iniciada desde la banda, con el reloj marcando ya 25' de juego.
El ritmo del encuentro no era en absoluto aburrido, pero luego de un mejor comienzo del Liverpool el Stoke City dominaba tanto en la posesión como en lo territorial. Las dos situaciones de riesgo habían pertenecido al cuadro de Mark Hughes, pero ninguno de los dos estaba arriesgando demasiado. El empate le convenía a los Reds y con el cero a cero los Potters seguían con oportunidades de pasar de ronda con mucho por jugarse y la iniciativa en su poder.
Pero a los 33', el local quedó a tiro del gol tras una gran combinación entre Emre Can y Firmino que terminó con un bombazo a colocar del alemán que se fue rozando el larguero ante la estirada inútil de Butland. Afellay en la jugada siguiente contó con una gran oportunidad para emparejar el partido, pero su disparo tras recibir de Arnautovic de cara a puerta salió demasiado alto. Unos minutos después, Bojan peinó un tiro libre al punto penal y Crouch no logró empujar el balón prácticamente bajo el arco, salvándose un Liverpool demasiado confiado y con un resultado muy corto para sus antecedentes recientes en cuanto a lo defensivo.
Sakho ganó por el costado, tocó atrás con Lallana y el volante desperdició una buena jugada con un pase demasiado largo para Henderson, que luchó para continuar la jugada pero fracasó ante la férrea marca de Pieters. La primera mitad terminó con el Liverpool presionando alto y la defensa del Stoke City cometiendo errores en la salida que estuvieron cerca de costarle muy caro. La poca fluidez a la hora de atacar y la mala resolución de parte de los delanteros del cuadro local evitaron mayores problemas para los de Mark Hughes. Sobre el minuto 45, Afellay tomó un rebote tras un saque de esquina y remató cruzado sin puntería.
El cuarto árbitro marcó un minuto de adición y veinte segundos más tarde Bojan recibió en un contraataque letal que tomó mal parada a la defensa, dejó correr el balón y tocó al medio con Arnautovic quien en leve posición adelantada tocó al gol ante un Mignolet que nada podía hacer. Con el 1-0 en favor del Stoke City, el colegiado marcó el final de los primeros 45 minutos.
El Liverpool salió a atropellar en el inicio de la segunda parte, contando con una muy buena situación a los 48' tras un centro fallido, un toque sutil de Lallana con Firmino por la derecha y un remate del delantero que se estrelló en ese mismo palo y salió por la línea de fondo. El Stoke respondió con más presión de parte de sus volantes, obligando al local a regresar a la salida en largo con lo que el trámite se hizo de ida y vuelta una vez más.
Una buena pelota en vertical para Arnautovic fue cortada por Mignolet, pero el rechazo le quedó a Bojan. El catalán abrió con Walters en lugar de rematar y el mediapunta fue bloqueado milagrosamente por Moreno luego de haber sacado un bombazo con destino de red. Corrían 55' y los Reds lucían cansados y desorganizados, sin poder imponerse en un mediocampo manejado a placer por un preciso Afellay.
La defensa del Liverpool mostraba de nuevo un muy mal rendimiento, sin poder sacar la pelota lejos de su campo y sometida a lo que parecía un interminable avance del Stoke City sobre el área. Luego de un disparo de Walters que salió unos metros arriba del larguero, Klopp decidió sacar a Henderson, - en una movida polémica, pues había sido el mejor de los centrocampistas- y puso en su lugar a Benteke para armar un 4-2-3-1 con Firmino como enlace detrás del belga y Lallana y Milner en el doble cinco.
Esta variante no disminuyó la oleada del Stoke, que siguió atacando desde el centro para hacer explotar a sus extremos y laterales por las bandas. Luego de otro mal despeje de la defensa tras un lanzamiento de falta, Bojan se la bajó a Arnautovic, este habilitó de cachetada a Walters y Sakho le ganó el duelo a pocos metros del arco con una barrida fenomenal que bloqueó su disparo a quemarropa.
Un buen pase filtrado de Milner para Firmino rompió con la modorra en el local, pero Muniesa cortó con mucha tranquilidad tras haber leído bien el pase del inglés. Tras un largo tramo de dominio del visitante, los de rojo volvieron a acercarse al arco de Butland con un cabezazo desviado de Sakho tras un buen centro de Milner. Firmino comenzó a pesar más en ataque, ya sin la responsabilidad de tener que jugar a espaldas de los centrales, pudiendo salir del área para dejarle esa labor a Benteke. Pero el equipo de Klopp no logró hacer bien una sola transición al ataque, siendo en exceso lento y previsible para la defensa de los Potters.
Benteke salió del área, tomó el balón en tres cuartos y abrió muy bien para Lallana que lanzó un centro rasante tapado por Butland sin problemas ante la falta de un nueve para definir cerca de puerta. Hughes sacó a Bojan y puso en su lugar a Charlie Adam para ganar solidez en el mediocampo sobre los 72'. A diferencia de su rival, el Stoke City transicionaba muy bien al ataque, de la mano de un Arnautovic intratable e imposible de detener para Flanagan y Touré.
Lallana hizo la pausa, Moreno le pasó por atrás, recibió un buen pase y lanzó un centro que no pudo ser rematado ni por Benteke ni por Flanagan muy cerca de los dominios de Butland. Con este escenario cambiante y Arnautovic golpeado, Shaqiri reemplazó al número diez con menos de 15 minutos por delante. Con el Stoke bastante más impreciso debido al desgaste hecho durante todo el partido, el Liverpool se acomodó en el mediocampo para tratar de llevarse la eliminatoria con un balón suelto.
Allen tomó el lugar de Touré a los 85' y Lucas Leiva pasó a jugar como central. Nada había cambiado en el Liverpool más allá de las variantes introducidas por su entrenador. La lentitud de sus jugadores entorpeció casi todos sus intentos de sorprender en velocidad por las bandas y el partido se encaminó hacia el alargue sin nuevas situaciones de riesgo.
El primer tiempo del alargue inició con un disparo de Firmino tras asistencia de Benteke que Butland detuvo sobre la derecha. En un momento frenético del encuentro, Crouch tuvo unos minutos después la definición en su cabeza, pero el balón salió lejos del palo izquierdo tras un centro de Charlie Adam. Con los 15' finales muy cerca, Hughes movió el banquillo con la entrada de Van Ginkel en lugar de Adam por una lesión del experimentado volante que llevaba muy poco en el campo de juego.
El recién ingresado protagonizó una nueva chance para el Stoke, con un derechazo que impactó de lleno en el parante derecho tras una habilitación de cabeza de Peter Crouch. Antes del cambio de lado, Klopp mandó a la cancha a Jordon Ibe por un ineficiente Flanagan para quedar completamente lanzado al ataque de la mano de un armado táctico inexplicable.
Entre los minutos 114 y 115, varios corazones se detuvieron y volvieron a andar a la vez en Anfield Road: primero llegó el horror con un derechazo a quemarropa de Van Ginkel, siendo una vez más su asistidor Peter Crouch, que Mignolet contuvo con unos reflejos fenomenales. Y en segundo lugar vino la emoción seguida de la decepción, pues Ibe recibió de Allen por la derecha pero su disparo tomó demasiada altura y salió sin molestar a Butland.
Para la tanda de penaltis, los dos entrenadores de encomendaron a sus porteros. Walters y Lallana convirtieron para dejar la serie igualada 1-1. Crouch y Can fallaron sus intentos, el primero chocando contra Mignolet y el alemán contra el parante izquierdo. Whelan y Benteke dejaron todo 2-2 sin duda alguna en sus ejecuciones y Afellay y Firmino hicieron lo propio con mucho aplomo. Shaqiri y Milner no se pusieron nerviosos y cumplieron con su deber, quedando el marcador 4-4. Van Ginkel y Lucas Leiva no sintieron el peso de la responsabilidad y pusieron las cosas 5-5 con sendos remates inatajables.
Muniesa remató el sexto penal del Stoke hacia la derecha y Mignolet adivinó sus intenciones para desatar la locura en Anfield. Joe Allen terminó con la faena de la mano de un disparo impecable que ingresó por el ángulo derecho de portería y depositó al Liverpool en la gran final de la Capital One Cup a jugarse en Wembley.
Ficha Técnica:
Liverpool (4-3-2-1): Mignolet; Flanagan (Ibe), Touré (Allen), Sakho, Moreno; Lucas Leiva, Henderson (Benteke), Emre Can; Lallana, Milner; Firmino. Entrenador: Jürgen Klopp.
Stoke City (4-2-3-1): Butland; Johnson, Muniesa, Wollscheid, Pieters; Whelan, Afellay; Walters, Bojan Krkic (Adam/Van Ginkel), Arnautovic (Shaqiri); Crouch. Entrenador: Mark Hughes.
Amonestados: Flanagan (LIV); Muniesa (STO).
Expulsados: No hubo.
Goles: Arnautovic 45'+1 (STO).
Árbitro: Jon Moss.
Estadio: Anfield Road (Liverpool).



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