Leicester City 0-0 Manchester City: Un empate que le quedó chico a un entretenido partido



En el que sin dudas era el gran choque de la jornada y de toda la primera fase de esta nueva temporada de la Barclays Premier League, el Leicester City recibía en el King Power Stadium al Manchester City de Manuel Pellegrini. Los dos equipos llegaban muy cercanos en lo que respecta a la clasificación: el local con 36 unidades, a solo una del nuevo puntero Arsenal, y el visitante con 35 unidades, a tiro del segundo lugar en caso de vencer a la gran y grata sorpresa de esta 2015/16.


Para este cruce trascendental, Claudio Ranieri decidió apostar por un esquema un tanto más cerrado de lo habitual, sin por ello resignar poder ofensivo. El Leicester City salió al campo de juego con un 4-5-1 flexible destinado a presionar en bloque en el mediocampo y contragolpear con la velocidad de los laterales y volantes exteriores: Schmeichel; Fuchs, Huth, Morgan, Simpson; Albrighton, Kanté, Inler, Drinkwater, Mahrez; Vardy. Del otro lado, Manuel Pellegrini apostó por su siempre seguro 4-2-3-1 con el que intentaría quebrar las líneas de un rival que además de atacar con mucho atrevimiento y velocidad, también sabe como defenderse cuando el trámite se pone complicado. Sobresalía en el once inicial de los Citizens el regreso de Agüero a la titularidad tras no haber podido ganar minutos en la victoria ante el Sunderland: Hart; Kolarov, Mangalá, Otamendi, Sagna; Fernandinho, Yaya Touré; Sterling, David Silva, De Bruyne; Sergio Agüero.

El partido comenzó con el Manchester City tratando de imponer jerarquía y condiciones ante un Leicester que sin apuro se mantuvo con sus líneas bien apretadas en el mediocampo para cortar los circuitos de juego del rival. Ranieri había decidido ceder el balón al City y tratar de presionar al hombre para poder encontrar a la defensa - que siempre juega adelantada- a contrapierna. Tras varios intentos por las bandas con Sterling y De Bruyne, el visitante tuvo la primera jugada de riesgo del encuentro: Kolarov desbordó por su costado, habilitó al Kun Agüero y el delantero argentino desvió su remate con la izquierda apenas por centímetros, bien cerca del parante derecho de portería.

La réplica de un ordenado Leicester City llegó con un cabezazo de Huth tras un centro de Fuchs que se fue demasiado alto. Tres minutos más tarde, los de Pellegrini construyeron una gran jugada por la derecha, con Sagna jugando un pase filtrado para Sterling, que ganó muy bien la posición dentro del área y tocó atrás con De Bruyne para que, de frente al arco, fusilase a Schmeichel. Jugada perfecta en el planeamiento sin dudas, pero con la mala fortuna de que la reacción del portero fue impecable y anuló la ejecución. 

El local ni se inmutó con esta jugada de alto voltaje y siguió apegado a su plan, con la certeza de que si mantenían el ritmo y el estilo de juego, las situaciones de riesgo iban a aparecer. Y así fue como tras un pelotazo frontal muy preciso, Mahrez ganó en velocidad, enganchó en el vértice del área y sacó un bombazo que estuvo a poco de colarse por el ángulo derecho del arco defendido por Joe Hart. 

De a poco el encuentro tomó un ritmo frenético, con un City completamente abierto y jugando mano a mano en todos los sectores del campo y un Leicester que si bien se mantuvo en bloque, comenzó a soltar mucho más a los laterales para que acompañen a los dos volantes exteriores de gran desgaste físico en esta primera media hora. Una gran jugada entre Sagna y Sterling en velocidad por la banda terminó en un disparo cruzado del ex Liverpool mientras caía al suelo dentro del área que Schmeichel envió al tiro de esquina con la punta de su botín.

El equipo del Ingeniero Pellegrini volvió a contar con una ocasión manifiesta de gol, pero Sterling tras recibir en profundidad de Kolarov no pudo vulnerar la sólida resistencia del portero, algo que tampoco pudo hacer Agüero en la jugada posterior con un disparo de media distancia que salió por la izquierda sin preocupar a Schmeichel. El partido era sin dudas intenso y tenía en el Manchester City a un claro dominador con el problema de que a la hora de definir las jugadas ofensivas carecía o carecía de eficacia o chocaba contra un arquero que estaba en una gran noche.

Sobre el minuto 37, Sagna cabeceó un tiro de esquina lanzado por Silva y la pelota salió ancha por el sector derecho. En esa salida, el Leicester volvió a acercarse a los dominios de Hart con un remate a quemarropa de Albrighton ingresando por la derecha que salió cerca del primer palo. El King Power Stadium era una caldera, mezcla de euforia y gratitud por la enorme temporada que está haciendo el cuadro de Ranieri, más allá de que hasta ese momento la balanza no estaba inclinada a su favor.

A los 40' el local contó con una nueva situación para abrir el marcador: Vardy recibió un sensacional pase filtrado de Drinkwater y no pudo entrarle con precisión al balón, perdiéndose este por encima del larguero en el ocaso de la primera mitad. Tras un dominio constante de más de media hora del Manchester City, los locales habían logrado encontrar espacios en tres cuartos de campo y estaban ya mucho más sueltos con Mahrez y Albrighton recorriendo las bandas, Drinkwater desprendiéndose del trío de volantes centrales para armar juego y Vardy anticipando mucho más seguido en la medialuna.




Apenas habían pasado segundos de iniciada la segunda mitad y los Citizens volvieron a quedar a tiro del primer gol del encuentro: De Bruyne envió un centro punzante en un tiro de esquina y Agüero remató casi bajo el arco para ver como el esférico en lugar de ingresar a portería se iba muy alto. De a poco, el Manchester City comenzó a perder el orden táctico que le había permitido llevar las riendas en los primeros 45' y los de Ranieri, que hasta allí se habían mantenido entre expectantes y explosivos, aprovecharon al máximo para emparejar el trámite.

Los dos defensores centrales dieron un paso al frente y pararon un poco más cerca de los tres volantes de contención para ganar volumen en el mediocampo y liberar a Mahrez y a Albrighton de sus responsabilidades defensivas. Drinkwater recibió de Morgan en la puerta del área y ensayó un derechazo cruzado que no tuvo destino de gol. En la continuidad de las acciones, el Leicester recuperó el balón velozmente, abrió con Mahrez y este lanzó un centro para Vardy que cabeceó con dirección pero no con tanta potencia como para vencer a Hart que se quedó con el balón. 

Pero los sustos no se terminaron allí para los de Pellegrini, ya que a los 54' Kanté combinó con Vardy y remató a puerta de media distancia. La pelota salió pegada al parante derecho, salvándose el City pero ya caminando por la cuerda floja hacía varios minutos. Esto se materializó en un horror en la salida de Fernandinho que terminó los pies de Vardy, quien con todo el tiempo para acomodarse y definir ante un Hart que salía apurado a atorarlo, mandó el balón por encima del travesaño.

El local atacaba sin cesar, buscando hacerse ancho y jugar hacia el centro del campo luego de haber avanzado hasta tres cuartos por los costados. Mahrez con un fino pase dejó solo por la derecha a Albrighton que tras ganarle a su marcador remató cruzado y mordido, por lo que la posibilidad se esfumó a centímetros del palo izquierdo. Pellegrini movió el banquillo con la entrada de Bony por un Agüero que salió enojado con el colegiado por un supuesto penalti que no le cobraron, que a decri verdad había tenido más actuación de su parte que otra cosa. En el momento en el que había que colocar dos puntas en los metros finales, el Ingeniero no decepcionaba a quienes lo conocen mucho, haciendo el clásico puesto por puesto sin arriesgar.

Cuando el reloj marcaba 64', De Bruyne ejecutó otra vez muy bien un tiro de esquina, Otamendi ganó en el primer palo y cabeceó de sobrepique como indica el manual. Schmeichel volvió a interponerse entre la pelota y la red con una estirada muy plástica que le ahogó el grito al defensor central argentino. En lo que fue un cambio radical en la dinámica del encuentro, era el City el que volvía a presionar bien alto, acorralando al Leicester contra su arco y rompiendo ahora por los dos costados con los tándems Sagna-De Bruyne y Sterling-Kolarov.

Ambos equipos habían exhibido dinámica y solidez hasta este momento, dominando de a tramos un partido que no tenía dueño en ninguno de sus aspectos salvo en el de la posesión donde el visitante mandaba con mucha comodidad. En medio de este show de intensidad y - ahora- buen juego, Ranieri desarmó el 4-5-1 con la entrada de Ulloa en lugar de Inler. Dejó así un 4-4-2 con Vardy y Ulloa como centrodelanteros, Kanté y Drinkwater en la sala de control y Mahrez y Albrighton por los extremos con el apoyo de Simpson y Fuchs.

Bony tuvo su gran ocasión cuando Kolarov, tras una gran jugada personal de pie a pie en espacio reducido, ingresó al área desde el costado y tocó atrás para él. Su tiro no fue el mejor y salió muy por arriba del larguero. A los pocos segundos, Drinkwater ganó la posición muy bien en el círculo central, leyó la diagonal de Vardy y tocó en vertical para su compañero que recibió y con Otamendi encima logró abrirse y disparar al primer palo. Hart estaba muy bien acomodado y no tuvo que esforzarse demasiado para quedarse con el intento del jugador revelación de esta Premier League.

Iban 72' y los de Ranieri estaban otra vez al mando del barco. El cambio de dibujo táctico había logrado darle mayor flexibilidad y fluidez en el centro del campo, por lo que la pelota corría mucho más y la presión en zona de golpeo era insoportable para la defensa del City. Pellegrini entendió que necesitaba forzar el mano a mano para romper la línea de fondo del contrincante y mandó a la cancha a Navas en lugar de un cansado Silva. De Bruyne pasó así a jugar por la izquierda, el español quedó estacionado en la derecha y Sterling conformó el doble nueve junto a Bony, quedando así un 4-4-2.

Otamendi y Mangalá eran los responsable de que los Citizens no hubiesen recibido a esta altura un gol en contra. Impecables en los cruces, en los anticipos y en las salidas, habían sido de lo mejor de un equipo con buenos rendimientos en esta jornada. A los 76' llegó una infracción muy tonta de Sagna cerca del arco y los fanáticos locales se pusieron de pie: Kanté le movió el balón a Fuchs hacia el centro y el austriaco sacudió los cimientos del rival con un tremendo remate que pedía ángulo pero que no pudo con los reflejos y ubicación de un Hart en estado de gracia.

Pellegrini veía como los suyos atinaban a jugar de contragolpe, pero sin lograr ser precisos en los metros finales a pesar de contar con muchos espacios. Uno de tantos intentos terminó con un disparo de Bony en buena posición que hubiese sido gol de no haberse puesto en el camino del balón Morgan en una acción salvadora. Ranieri hizo su segunda modificación a los pocos segundos, pero a contramano de lo que todos imaginaron que haría, sacó a Drinkwater para poner en su puesto a King. Una variante ofensiva para dejar en claro que su único objetivo era llevarse las tres unidades y saltar a la punta nuevamente en soledad.

Mangalá salvó dos veces a su equipo con cruces al límite mano a mano contra Vardy y las imprecisiones en zona de riesgo se hicieron cada vez más frecuentes en un Manchester City que lucía cansado y ya era demasiado desprolijo. Ayudó que el Leicester estuviese bien cerrado atrás, como si el encuentro recién hubiese comenzado. Los minutos finales encontraron a dos grandes competidores intercambiando ataques pero sin encontrar el pase justo en tres cuartos para que los delanteros hagan su trabajo. Los ingresos de Iheanacho por Sterling en el visitante y de Ritchie De Laet en lugar de Albrighton en el local solo sirvieron para la estadística. El choque entre dos de los grandes animadores de esta Premier League cerró con el Leicester empujando hasta las últimas consecuencias, con mucho corazón pero ya sin ninguna idea por lo que todo terminó en un empate que ninguno de los dos entrenadores lamentó demasiado.




El empate en cero no le hace justicia a un partido en el que los dos equipos derrocharon pasión, velocidad y ratos de buen fútbol. Cada uno con sus formas, con su estilo, intentó vulnerar al otro y de no haber sido por las muy buenas actuaciones de Hart y Schmeichel de seguro hubiésemos tenido goles en esta emocionante noche de Premier League en el King Power Stadium. El Leicester City cierra así una primera fase histórica en la que queda como líder junto al Arsenal con 39 unidades y el Manchester City con esta igualdad llega a las 36 unidades y se acomoda en el tercer lugar de la clasificación pero con el Tottenham pisándole los talones a tan solo una unidad. Los de Ranieri enfrentarán en la jornada siguiente al Bournemouth en este mismo estadio y el equipo de Pellegrini irá a por el Watford en condición de visitante.










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