Norwich City 4-5 Liverpool: Una victoria inolvidable en Carrow Road



En uno de los mejores partidos de la temporada, el Liverpool venció por 5-4 al Norwich City en Carrow Road. Con actuaciones paupérrimas de ambas defensas, el resultado se mantuvo abierto y cambiante desde el primer gol hasta el final, dejando a los Reds cerca de puestos de Europa y al Norwich al borde de la zona de relegación.






El Norwich City no perdió tiempo y salió a presionar bien alto desde la primera jugada con sus cinco volantes bien adelantados en campo rival. La iniciativa fue del local en los primeros minutos, con un Liverpool replegado por completo sobre su arco y tratando de buscar una transición veloz al ataque. Con los laterales como volantes apoyando a Hoolahan y a Redmond, los dirigidos por Alex Neil dominaron el primer tramo del partido en lo territorial.

Los dos cuadros buscaron comenzar las jugadas desde el centro del campo para luego abrir el balón con los laterales en caso del Norwich y con los extremos en caso del Liverpool. Llegando a los 10' de juego, las situaciones de riesgo brillaban por su ausencia pero no por ello el partido carecía de dinámica e intensidad. El mediocampo era salteado por los Reds, que trataron de edificar sus ataques con un juego mucho más directo que un Norwich más tranquilo y - apenas más- progresivo en sus avances. 

Sobre el primer cuarto de hora, la pelota viajaba demasiado por los aires, sin jugadas para resaltar más allá de algunos desbordes de Ivo Pinto y de Jordon Ibe. Firmino estuvo cerca de abrir el marcador tras un error entre Bassong y Rudd que el brasileño logró puntear, terminando  la pelota lejos de puerta. Lo interesante del movimiento era que Firmino, habitual falso nueve, estaba jugando como delantero punta dentro del área, algo muy novedoso. 

En el momento en el que los de Klopp lograron hacer pie en el partido y abrir el campo de juego, Ibe tocó desde la banda con Milner, el ex Manchester City habilitó muy bien a Firmino que tras hacer una buena diagonal definió mordido de zurda al palo derecho. Rudd pudo tocar el balón con el pie, pero este terminó en el fondo de la red con suspenso. El 1-0 para el Liverpool no era injusto, pero bien podría haberse puesto en ventaja el Norwich también pues el choque era demasiado parejo. 

El local reaccionó con una trepada de Brady que terminó en un centro mal aprovechado por M'Bokani que no llegó a conectar el envío. A los 21', Firmino ganó en tres cuartos, aguantó la marca y tocó con Milner en vertical. El inglés llegó a posición de remate pero un defensor llegó con lo justo a cruzarlo antes de que pudiese definir ante Rudd. Alex Neil veía con preocupación como su equipo no lograba ser potente a la hora de defender, excesivamente liviano para controlar a un trío de atacantes cada vez más incisivo. 

A los 24', Moreno remató un lanzamiento libre muy cercano a puerta pero no le pudo dar de lleno al balón que se perdió a metros del parante derecho. Tras el gol, el equipo de Jürgen Klopp había ganado en confianza y juego, mientras que el Norwich se hundió en un mar de imprecisiones y errores infantiles. En medio de su confusión, el cuadro de Alex Neil volvió a tener algo de profundidad de la mano de sus laterales y cerrando a los mediapuntas para generar volumen en la medialuna. 

Y en un tiro de esquina que nunca terminó de ser despejado por la defensa visitante, el balón cayó en los pies de M'Bokani a pocos metros del arco y con un muy productivo taconazo de espaldas - y muy mal marcado- dejó parado a Mignolet para decretar un 1-1 poco merecido por un Norwich flojo pero eficiente. Ya con el cierre de la primera parte muy cercano, el equipo de Alex Neil logró sitiar al Liverpool, cuyos defensores se la pasaron rechazando balones aéreos y por lo bajo. 

Al jugar mano a mano contra los mediapuntas del rival, los Reds se expusieron a jugadas de mucho peligro, pero Lucas Leiva ofició de bombero en dos o tres ocasiones en que la línea de fondo se complicó durante la salida. Tanto jugar con fuego terminó envalentonando al Norwich y a los 40' el debutante - recién llegado del Everton- Naismith aprovechó otra mala salida del equipo de Klopp y puso el 2-1 tras pivotear fuera del área, abrir con Pinto y luego picar al espacio vacío tras un muy buen pase filtrado de Hoolahan. Su bombazo cruzado fue imposible de detener para Mignolet e ingresó junto al parante izquierdo, dejando al local en ventaja de cara al complemento.

El Liverpool dio varios pasos al frente tras el gol y nuevamente complicó a la defensa del Norwich, sobre todo a Martin y a Bassong que tampoco estaban en una de sus mejores jornadas. Moreno y Clyne comenzaron a implicarse más en el ataque, con Milner un poco más retrasado y Firmino y Ibe sueltos en los metros finales sin posición fija. La primera mitad finalizó sin situaciones de riesgo, con los dos conjuntos llegando hasta tres cuartos de campo y chocando contra sus propias limitaciones, sobre todo el visitante que no pudo resolver con profundidad ninguno de sus varios avances. 




La segunda mitad comenzó con el Norwich expectante en el mediocampo, con sus líneas bien apretadas para tratar de ganar la segunda pelota y tomar mal parada a la defensa de un Liverpool lanzado al ataque. Ibe siguió creciendo en el partido, llegando por todos lados y siempre merodeando la zona de remate aunque sin todavía los espacios suficientes para romper líneas. La pelota era de los Reds, pero la posesión era inocua y además sufrían excesivamente cada vez que el rival atacaba con su habitual juego directo. 

Naismith volvió a lastimar por su costado y Moreno le cometió dos veces penalti, cobrando el árbitro el segundo solamente. Claro que alcanzó para que Hoolahan tuviese la oportunidad de empezar a cerrar el partido y así lo hizo: amagó perfectamente y con suavidad tocó la pelota por encima de Mignolet dejando el resultado 3-1 en favor del Norwich. Con Carrow Road prendido fuego, los de verde y amarillo se sentían muy cerca de una victoria necesaria como el agua.

Pero la felicidad volvió a durar poco para los locales: la pésima marca de la defensa le permitió a Firmino llegar con extrema facilidad por el costado y centrar para Henderson que ante la mirada lejana de los dos centrales definió cruzado hacia la izquierda sin encontrar resistencia en un ya vencido Rudd. El 3-2 se explicaba solamente por la muy mala, lamentable, labor de ambas defensas y por la capacidad ofensiva de sus atacantes, sobre todo los de Liverpool pues el juego colectivo directamente no existía en el cuadro de Klopp.

A los 58', el alemán movió el banquillo y sacó a Ibe para poner en su lugar a Lallana. La derecha le quedo al ex Southampton y Milner pasó a jugar por la izquierda. Un cambio poco justificable, pues el juvenil había sido sin dudas - junto a Firmino- lo mejor del Liverpool en un partido más bien gris. Pero no tardó demasiado Lallana en justificar a su entrenador, pues le dio mucho cambio de ritmo al cuadro rojo en tres cuartos y mejoró sus prestaciones ofensivas permitiéndole a Firmino retrasarse a la posición de enlace afuera del área. 

Y a los casi 63', Lallana rompió a toda velocidad tras recibir por su costado, lanzó un pase al medio que encontró a Firmino solo - nuevamente con los centrales sin marcarlo ni tomarlo como referencia- ante el portero. El brasileño no se puso nada nervioso y con un toque hacia el parante izquierdo marcó el tercero de su equipo para dejar todo 3-3 con menos de media hora por jugarse. 

El Norwich no se rindió y trató de mantener la compostura, acercándose de nuevo al arco defendido por Mignolet pero sin la profundidad necesaria para hacer daño. Frustrado por los errores no forzados que le habían hecho dilapidar la ventaja a su equipo, Alex Neil decidió introducir dos variantes: Olsson ingresó por Hoolahan para cerrar el carril izquierdo y Jarvis realizó su primera aparición en el club entrando por Redmond. Olsson pasó a ser lateral izquierdo, Brady se posiciónó como interior por ese mismo sector y Jarvis mantuvo el lugar de su reemplazado.

Moreno armó una buena pared con Firmino sobre la izquierda y su disparo cruzado terminó en manos de un seguro Rudd. El trámite era parejo ya cerca de los 75', nada parecía haber cambiado desde el inicio pues en un desarrollo más bien luchado antes que jugado, los goles de ambos conjuntos habían llegado por horrores defensivos. En el 74', Martin volvió a equivocarse en una pésima y amateur entrega hacia atrás que Milner aprovechó para quedar cara a cara con Rudd y definir con tranquilidad el cuarto gol de un Liverpool que ganaba 4-3 casi sin habérselo propuesto.

Benteke reemplazó a Henderson en los Reds, en una variante que tardó demasiado pero que por el momento del partido fue lógica. El equipo mantuvo el 4-3-3 con Lallana y Firmino como extremos, Milner como interior y Benteke como delantero punta. Alex Neil quemó naves con el ingreso de un punta más al campo de juego con diez minutos restantes: Jerome reemplazó a Naismith, que se retiró aplaudido tras un buen debut, y el portador de la número diez pasó a ocupar la delantera junto a M'Bokani. 

El cuadro visitante recuperó la pelota de cara a un cierre que no parecía tendría más emociones. Firmino disparó desde el vértice del área y Rudd no tuvo problemas para contener el balón. Todo sucedía en campo del local, que buscaba con salidas en largo abastecer a sus dos puntas, siempre apoyados por Jarvis, Olsson y Brady. Los de Klopp plancharon el partido, moviendo la pelota de lado a lado, tratando de mantenerla lejos de los dominios propios. Moreno salió para dejarle su lugar a Caulker con menos de un minuto por jugarse y en el segundo de adición explotó Carrow Road con locura absoluta: Bassong exorcizó demonios con un tremendo bombazo que entró pegado al parante derecho sin que Mignolet pudiese hacer nada.

Mientras los fanáticos festejaban un empate milagroso y emocionante, el Liverpool volvió a la carga adelantando a todos sus jugadores cerca del área rival. Con Klopp al borde de un ataque de nervios en el banquillo, Benteke bajó un centro de Can, Firmino falló en el cabezazo y Lallana tomó el balón de frente y con un remate cruzado sensacional de pique al suelo que se coló por el ángulo derecho para darle la victoria por 5-4 al Liverpool. Klopp salió corriendo a fundirse en un abrazo con el salvador y todos los jugadores se sumaron en el grito final, bien abrazados, para celebrar tres puntos vitales ante un rival muy complicado. 




Con este triunfo agónico, en otro partido que podría estar en un institucional de lo que es la Premier League, el Liverpool subió hasta la séptima posición, lugar que ocupa con 34 unidades. El West Ham United y el Manchester United ya no están tan lejos como antes y los Reds tienen derecho a soñar con el ingreso a copas europeas. La defensa no estuvo para nada fina ni mucho menos, pero la vocación ofensiva, el buen nivel de sus atacantes y la peor tarea de la línea de fondo rival le permitieron al equipo de Klopp alzarse con una victoria notable. El Norwich quedó decimoséptimo con 23 unidades tras la derrota, a tan solo dos del Newcastle United que hoy sería el último equipo en perder la categoría. Alegría, emoción, intensidad, lágrimas y locura. Bienvenidos a la Premier League. 




Ficha Técnica:

Norwich City (4-2-3-1): Rudd; Brady, Bassong, Martin, Ivo Pinto; Howson, Dorrans; Hoolahan (Olsson), Naismith (Jerome), Redmond (Jarvis); M'Bokani.     Entrenador: Alex Neil.

Liverpool (4-3-3): Mignolet; Moreno (Caulker), Sakho, Touré, Clyne; Emre Can, Lucas Leiva, Henderson (Benteke); Jordon Ibe (Lallana), Firmino y Milner.     Entrenador: Jürgen Klopp.

Amonestados: Lallana (LIV).

Expulsados: No hubo.

Goles: M'Bokani 29', Naismith 41', Hoolahan 54', Bassong 92' (NOR); Firmino 18' y 63', Henderson 55', Milner 75', Lallana 95' (LIV).

Árbitro: Lee Mason.

Estadio: Carrow Road (Norwich City).
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